Historia de la Cerveza Pilsen

La cerveza de tipo Pilsen es una de las más consumidas en todo el mundo, pero pocos saben cuál fue su origen y cómo se creó. Te detallamos la historia de la Cerveza Pilsen, en que ciudad se creó y los componentes que le dieron su característico sabor.

La Cerveza y los dioses

Hay escritos que dicen que en Tracia, Dionisos fue divinidad de la cerveza. Después, en Grecia fue un dios del vino y conocido como Baco en Roma.

El Código de Hammurabi, el más antiguo del mundo, fue uno de los conjuntos de leyes más antiguos que se han encontrado. Según él, estaba aceptado el “vino de grano” que se hacía a partir del empleo de la masa con la que se hacia el pan y la fermentación del grano.

En la Mesopotamia (Sumer) encontraron tablillas que ilustraban sobre el rito de aquella bebida fermentada, llamada sikaru. Poseía una pureza bacteriológica clave en esas tierras cálidas, escasas de agua potable. En Asiria y Caldea, el dios local recibía ofrendas de 4 tipos de cerveza.

La Cerveza y los Dioses
La Cerveza y los Dioses

Los griegos descubrieron que en Egipto bebían zythum, rubia y negra, de cebadas endulzadas con miel y canela. Los egipcios, creían en un legado de Osiris, dios solar de quien recibieron la fórmula para hacerla, a base de trigo y las sagradas aguas del Nilo.

Los paladares patricios de Roma la despreciaban. Pero en el año 92, según edicto de Domiciano, se prohibió el cultivo de la vid en todas las tierras donde se producían cereales. Este hecho propició que la cerveza se impusiera en las Galias y tierras germanas.

Lúpulo

En la Edad Media, los países elaboraban cerveza en monasterios bajo la protección de sus santos particulares. Empezaron en Suiza los benedictinos de la abadía de Saint Gall. Allí, un monje llamado Magnus se convirtió en el patrón de los cultivadores del lúpulo para después, ser también de los cerveceros alemanes. En Francia un noble caballero del siglo VII, San Arnoult, natural de Metz, fue sobre quien recayó la tutela. A petición del pueblo se convirtió en obispo.

El añadido del lúpulo durante la fermentación, se le debe a la fundadora del Monasterio de San Ruperto, santa Ildegarza. Este hallazgo del siglo XI, aportó a la espesa y dulzona bebida, el toque justo de amargor. Dos siglos después, el secreto traspuso los muros religiosos para expandirse por Francia, Flandes, Alemania, Francia, Suiza, Alsacia.

Esa noticia, atrajo a Gambrinus, figura mítica, a quien se le atribuye el prodigio de la cerveza en Germania. Canciones, poemas e historias le describen como un rey, duque o conde de Flandes y Brabante. Las representaciones artísticas lo describen como un duque o rey orondo y barbudo, sosteniendo una jarra de cerveza o una taza y, algunas veces, con un barril de cerveza cerca.

Componentes de la Cerveza Pilsen

Cebada, agua, lúpulo son los componentes sobre sobre la que fermenta y cobra cuerpo la cerveza. “En un sofisticado proceso de malteado, secado, decocción, fermentación, filtración y estacionamiento, el maestro cervecero compone una efervescente expresión de tonos que van del amarillo pálido al ámbar, hasta la más negra oscuridad. Su sabor puede ir de la moderada acidez al amargor pronunciado, tener una consistencia de palpable «pastosidad» y una compacta espuma blanca de burbujas microscópicas”.

En sus principios, la cerveza fue pionera en Bélgica, Reino Unido, Alemania y Bohemia. El resto de los países, con algunas diferencias, fue elaborando cervezas rubias ligeras, lagers del tipo pilsen en su gran mayoría. Mucho depende del clima, suelo, clima, las lluvias y las historias y tradiciones de cada región para que las cervezas sean distintivas y se transformen en un producto único e incomparable.

La de Bohemia, las maltas se elaboran exclusivamente de cebada y la mejor es de la región de Haná, en el centro de Moravia. El agua es muy ligera, sobre todo en Pilsen, con un grado muy bajo de dureza.

Historia de la cerveza Pilsen: la ciudad

Las primeras referencias históricas de Pilsen (región de la ciudad actual de Starý Plzenec) datan del año 976. En 1295, el rey checo Wenceslao II de Bohemia fundó “la Nueva Pilsen” que corresponde a la Pilsen actual. Su posición estratégica en la vía importante entre Praga y Baviera le permitió prosperar rápidamente.

En el siglo XIV es la tercera ciudad más grande e importante del país, luego de Praga y Kutná Hora. Ya desde la Edad Media, el lúpulo cosechado en los alrededores -uno de los mejores en Europa- es la base de la producción de cervezas reputadas.

En las guerras husitas, Pilsen fue el centro de la resistencia católica contra los husitas. En 1468, la ciudad obtuvo una imprenta, en la que se imprimió el primer libro publicado en Bohemia, la Crónica troyana (en checo: Kronika trojánská).

La ciudad Pilsen, hoy República Checa.
La ciudad Pilsen

A principios del siglo XVI, Pilsen fue castigada por varios incendios y en 1507, ardieron dos tercios de la ciudad. En 1599, Pilsen fue la residencia del emperador Rodolfo II de Habsburgo, que huía de la peste que azotaba Praga.

Durante la guerra de los Treinta Años, la ciudad fue conquistada por primera vez en su historia en 1618 por Ernesto de Mansfield.

Historia de la Cerveza Pilsen: Calidad

En relación a la cerveza, los estándares de control de calidad no eran minuciosos, hoy parecen ridículos. Consistía en ensopar un banco con cerveza, sentarse durante unos minutos y levantarse; si el banco quedaba adherido a a sus pantalones de cuero, la cerveza era buena para consumirla. En 1588 un bohemio, Tadeus Hayek, escribió un libro sobre el arte cervecero y el checo, Frantisek Poupe, fue precursor en el uso del termómetro y otros mecanismos para perfeccionar el proceso. Pero esas acciones no eran para nada favorables.

Plzen no era una excepción. Se castigaba al que producía cervezas de mala calidad. La pena era volcar el producto en la plaza mayor, para vergüenza de los fabricantes. En 1838 un grupo de ciudadanos enojados derramaron más de 36 barriles de brebaje fangoso por las alcantarillas de Pilsen. Envalentonados por esta decisión, el resto de los ciudadanos protagonizaron una pacífica pero amenazadora rebelión para exigir a las autoridades, cervezas de calidad más consistente.

Alertados por sus argumentos, contrataron a un joven arquitecto, Martin Stelzer, que diseñó y construyó la mejor y más moderna fábrica de cerveza de la época, a orillas del río Radbuza.

Disruptivos

Hubo que esperar hasta el 4 de octubre de 1842 para que se creara en la ciudad de Plzen (Pilsen) en Bohemia (hoy en día en la República Checa) una cerveza “que escapó de los tiempos oscuros e inauguró una era dorada: la cerveza rubia”.

La cerveza que se elaboraba en Pizen, era una mezcla amarga y desagradable, repudiada por los exigentes paladares locales. Bohemia era el paso de rutas europeas desde el medievo, atractivo para sabios, pensadores, artistas, con una forma de hacer y pensar alternativos, disruptivos, adelantada a su tiempo (Kepler, Sudek, Mucha o Kafka son ejemplos). Ese rechazo a lo convencional llevó a los habitantes de Plzen a una revuelta popular para exigir una nueva cerveza.

Pero la verdadera clave de esta revolución que empezaba a pergeñarse, fue la elección de un joven bávaro llamado Josef Groll, llamado a ser el maestro cervecero que cambiaría para siempre la forma de elaborar la cerveza.

Joseph Groll sabía que durante miles de años (desde los sumerios) la cerveza se había elaborado en tanques abiertos, a temperaturas elevadas y por el sistema de alta fermentación, lo que podía deteriorar la calidad de la cerveza, especialmente en los meses de verano.

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