Historia de la cerveza Leffe

Durante siglos, la Abadía de Leffe ha acogido a todos con los brazos abiertos. Este espíritu de hospitalidad se encuentra profundamente arraigado en los cimientos de la cerveza pero también es un arte, ganado y transmitido de generación en generación. Hoy comentaremos la historia de la cerveza Leffe.

La cerveza Leffe como la conocemos se fundó en 1240, año en el que los monjes de la Abadía elaboraron la primera cerveza. Durante la guerra y la paz, el renacimiento y la revolución, sus puertas siempre han estado abiertas.

La Compañía mantiene una profunda relación con la Abadía, con reuniones periódicas que ponen en común los progresos, unidos por el espíritu de hospitalidad que los define.

Historia de la cerveza Leffe: El nacimiento

Abadía de nuestra señora de Leffe - Dinant
Abadía de nuestra señora de Leffe – Dinant

La abadía de Leffe en 1740, cuando era tan hermosa: en primer plano, está el molino de aguilones con entramado de madera que usa agua de Leffe. Puedes ver en el fondo a la izquierda, uno frente al otro, las dos fortalezas enemigas: La torre Montorgueil y el castillo Crevecoeur.

Leffe es una de las cervezas populares de Bélgica. En 1152 fue fundada la Abadía de Notre Dame, por la Orden de los Premonstratenses (norbertinos), monjes que vivían en una comunidad caracterizada por su hospitalidad. Ubicada donde los ríos Mosa y Leffe se juntaba, la cervecería se encuentra a la orilla derecha del Río Mosa, un kilómetro al sur de Dinant, pequeña ciudad en la provincia de Namur, sur de Bélgica.

Un maestro cervecero lego que trabajaba para la abadía hizo una cerveza (Leffe) tan deliciosa que los feligreses preferían beber un Leffe los domingos en lugar de ir a la iglesia. El abad tuvo que tomar medidas enérgicas.

Sobre el año 1200, se le cambió el nombre por “Abadía de Leffe”. Las primeras notas históricas sobre la cervecería datan de alrededor del año 1240, cuando los monjes preparaban la bebida hecha con ingredientes naturales de la zona, basada en una receta heredada de generación en generación. Por increíble que parezca, en la Edad Media, las abadías producían cervezas como una medida de sanidad, ya que se evitaba consumir agua contaminada de la bacteria “Salmonella Typhi”. La ebullición del agua durante el proceso de fermentación superior de la cerveza, mataba a todos los gérmenes.

Historia con problemas

En aquellos días, cuando las grandes plagas habían hecho inseguro el simple hecho de beber agua, la cerveza no era solo un placer, sino un bien público vital: pura, nutritiva y deliciosa. Pronto, la Abadía se hizo famosa como un lugar de refugio y hospitalidad, con sus puertas abiertas a los peregrinos procedentes de todos los caminos de la vida, dándoles la bienvenida con comodidad, refugio y un refresco.

La historia de la abadía no estuvo exenta de problemas. A inicios del siglo XV el abad y siete de los monjes murieron a causa de la peste. El día 7 de Agosto de 1460 la iglesia sufrió las consecuencias de una inundación y el abad de entonces murió ahogado. No habían terminado de recuperarse de la tragedia cuando la ciudad de Dinant fue asediada por Carlos I de Valois, “el Temerario”, quien junto a sus tropas saquearon y prendieron fuego a la abadía, siendo casi totalmente destruida y matando a cada hombre, mujer y niño de la ciudad.

En el siglo XVIII, en el año 1735, la abadía Leffe fue obligada a hospedar un regimiento de mercenarios, húsares húngaros, famosos por su brutalidad, que vagaban por el campo robando, siendo especialmente temidos por su cruenta manera de tratar a los civiles locales.

Renace la cervecería: Historia de la cerveza Leffe

Los húsares no mostraron respeto por la naturaleza religiosa de la abadía, saqueando todo lo que hubiese en el edificio, incluyendo la cervecería, ya que los barriles que no se bebieron durante el saqueo, los destrozaron.

A finales del siglo XVIII, y en plena la Revolución Francesa, el nuevo régimen no aceptó el estatus especial que disponía la Iglesia y expropió terrenos, hasta la abadía de Leffe en 1796, cuando fue suprimida y declarada patrimonio del Estado. Se inició rápidamente un ciclo de cambio de dueños disminuyendo la actividad cervecera hasta 1809, cuando fue finalizada su producción.

El 1 de Febrero de 1937, la abadía de Leffe fue declarada edificio histórico, pero antes, durante la 1ª Guerra Mundial, y después, durante la 2ª Guerra Mundial, las fuerzas invasoras derritieron la mayoría de los hervidores de la cervecería para hacer armas y munición.

Ya que desde los tiempos de la Revolución Francesa, la cervecería no se encontraba operativa, el Père-Abbé Nys se reunió con Albert Lootvoet, un cervecero en Overijse, en el año 1952 y decidieron revivir la tradición cervecera de la abadía de Leffe y producir la cerveza basada en la receta tradicional y el mismo proceso.

La vuelta definitiva

Tras el armisticio, en los 50s, el abad de la abadía se reunió con un cervecero de Bruselas, Albert Lootvoet, para reanudar la actividad de la cervecería de la abadía, con la tradición de las cervezas allí elaboradas durante siglos y las misas recetas y elaborada en Mont-Saint-Guibert.

El acuerdo de 1952 entre la abadía de Leffe y una cervecería comercial se dice que fue el primero de su tipo (se siguen pagando regalías a la abadía).

Más adelante la cervecera del Sr. Lootvoet fue adquirida por Interbrew, en ese momento propietaria entre otras marcas, de Hoegaarden, la célebre cerveza blanca de trigo belga.

Hoy en día, las cervezas «abadía» de Bélgica están prosperando con varias cervezas elaboradas bajo licencias similares a Leffe, así como cervezas de abadía que llevan el nombre de ruinas de abadía o abadías que ya no existen.

Actualmente, Leffe pertenece al grupo AB InBev, al igual que Hoegaarden, también de Bélgica, y aunque ya no se fabrica en la propia abadía, el conocimiento cervecero atesorado por la abadía durante siglos se ha mantenido, plasmándose en cada una de las cervezas que salen de la fábrica.

Como homenaje a los siglos de tradición cervecera de la abadía de Leffe, en Dinant se encuentra abierto al público el museo de Leffe.

Log de Leffe
Logo de Leffe

Los sabores de la cerveza Leffe

LEFFE BLOND: Sutiles notas de vainilla y clavo. Cerveza seca, afrutada, delicadamente malteada, con un sutil acabado agridulce y un primer gusto cremoso. El perfecto acompañamiento para carnes frías, fiambres y tostadas de queso fresco, tomate y albahaca. Tipo de ale; pale ale. Alcohol (%) ABV; 6,6

LEFFE RUBY: Refinadas notas de frutos rojos y palisandro. Una cerveza dulce, afrutada y muy aromática, con una rica paleta floral, con toques de frutos rojos ligeramente picantes y delicadamente leñosos. Combina bien con el queso de oveja, pan de masa fermentada y aperitivos dulces o salados. Tipo de ale; afrutada. Alcohol (%) – ABV; 5,0.

LEFFE BRUNE:  Un aroma tostado con notas de caramelo. Una cerveza dulce y cremosa, con el amargor de un café tostado y notas caramelizado en el acabado. Los aromas tostados de la Brune combinan perfectamente con platos dulces y salados como la Mont d’Or con nueces. Tipo de ale; dark ale. Alcohol (%) – ABV; 6,5

LEFFE AMBREE: Notas de especias y malta tostada. Una refinada combinación de cáscara de naranja, especias y aromas a malta tostada con un delicado amargor cítrico. Puede sustituir a un vino complejo con platos sofisticados y quesos. Tipo de ale; amber ale. Alcohol (%) – ABV; 4,3.

LEFFE RITUEL 9: Intensa y suave, con toques de vainilla y especias amargas. Una cerveza dorada indulgente llena de carácter y perfectamente equilibrada con sutiles trazas de fruta y especias amargas moriscas. Su potente y pronunciado sabor combina perfectamente con fiambres y quesos duros como el Comté. Tipo de ale; pale ale. Alcohol (%) – ABV; 9,0.

LEFFE TRIPLE: Potente y amarga cerveza sin filtrar. Una cerveza de cuerpo completo con un rico sabor elaborado, lleno de aromas especiados provenientes de la sutil mezcla de cilantro y naranja. Una excelente alternativa a un robusto vino blanco va perfectamente con quesos fuertes y mariscos. Tipo de ale; pale ale. Alcohol (%) – ABV; 8,5.

¡Más sabores de Leffe!

LEFFE DES VIGNES: Sutiles aromas de uvas blancas, con notas florales. Con su color claro y finas burbujas, esta refinada grand cru es una llamada al descubrimiento: con sutiles aromas de uvas blancas y delicadas notas florales. Combina perfectamente con un queso de cabra suave y cremoso. Tipo de ale; flavoured ale. Alcohol (%) – ABV; 5.

LEFFE BIERE DE NOËL: Belgian Dark Ale elaborada para las fiestas de fin de año. Aroma frutal, con inclinación a frutos rojos y especias. Con un sabor redondo y cálido y 6,6% de vol alcohol.

LEFFE ROYALE BLONDE: Sabor sofisticado y delicados aromas de lúpulo. La Leffe Royale Blonde destaca por su delicado amargor, equilibrado con sus aromas de vainilla y notas resinosas de los lúpulos de Whitbread Golding. Fabricada con tres variedades de lúpulos, esta cerveza de cobre dorado es pura fineza. Tipo de ale; pale ale. Alcohol (%) – ABV: 7.5

LEFFE ROYALE IPA: Notas pronunciadas de lúpulos y un frescor intenso. Inspirada por el estilo tradicional de la Pale Ale india la Royale IPA es viva, intensa y con mucho carácter. Con lúpulos de Cascade secos, esta cerveza dorada está llena de frescor con delicadas notas cítricas de limón y pomelo amarillo. Tipo de ale; pale ale. Alcohol (%) – ABV: 7.5

LEFFE ROYALE AMBREE: Notas especiadas con un refinado amargor. Una cerveza compleja, con una rica paleta de bayas y notas de melocotón y albaricoque. Hecha con lúpulos de Mounthood, esta cerveza ámbar está llena de un delicado amargor especiado y refinado. Tipo de ale; amber ale. Alcohol (%) – ABV: 7.5 – Temperatura de servicio: 10ºC aproximadamente – Tipo de vaso recomendado: Cáliz de abadía.

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